Las declaraciones realizadas el día
12 de abril por la Directora Nacional
de SENAME, Marcela Labraña, en
relación a la dolorosa noticia del
fallecimiento de una niña de 11 años
al interior de un centro de protección
del mismo servicio, debido a un paro
cardiorespiratorio reflejan, más que
un pesar, una defensa institucional
que se levanta tal como los muros de
esos centros de protección. Murallas
que hacen inalcanzable para la mirada,
pero que queda a la vista, cada tanto,
bajo la forma de hechos trágicos.
Por Miguel Morales*